Meditation on Matthew 15:21-28

The Canaanite woman referred to Jesus as the Son of David. This meant that she believed that Jesus was the Chosen One. The Holy Spirit created faith in this woman and Jesus saw a great and beautiful faith in her.

From her testimony, we must learn to really believe in God’s Word; cry out in our prayers; never give up and in that way find the bread of life. Like the Canaanite woman, we do not deserve to be at the table of Jesus. Nevertheless, Jesus offers His table to us.

Not only did Jesus sacrifice Himself to earn eternal life for this woman, but He also did that for you. When the Holy Spirit plants faith in you, He makes you a part of the true Christian Church. He cleanses you with the blood of Jesus and covers you with righteousness. You deserve none of it, but it is all yours because the Holy Lord, Jesus Christ, earned it for you.

You also have a place at the table with the rest of God’s children. It’s all yours by His love through faith in the crucified and risen Lord, Jesus Christ.

Let us pray: Lord God, giver of all that is good, please grant us faith and confidence only in You, that we may endure the changes of this life. We ask you for the healing of the sick and the relief of their afflictions. We thank you for all your faithfulness, through Jesus Christ our Lord. Amen.

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Meditar en Mateo 15:21-28

La mujer Cananea se refirió a Jesús como el Hijo de David. Esto significaba que ella creía que Jesús era el Unico Elegido. El Espíritu Santo creó fe en esta mujer y Jesús vio en ella una fe grande y hermosa.

Gracias a este testimonio debemos aprender a creer realmente en la Palabra de Dios; clamar en todas nuestras oraciones y nunca rendirnos para conseguir así, el pan de vida. Como la mujer Cananea, no merecemos estar en la mesa de Jesús sin embargo, Jesús nos ofrece su mesa.

Jesús no solo se sacrificó para ganar la vida eterna de esta mujer, sino que también lo hizo por ti. Cuando el Espíritu Santo planta fe en ti, te hace parte de la verdadera Iglesia Cristiana. Él te limpia con la sangre de Jesús y te cubre con su justicia. No te mereces nada de eso, pero todo es tuyo, porque el Santo Señor Jesucristo lo ganó.

Y por eso también tienes un lugar en la mesa con el resto de los hijos de Dios. Todo es tuyo por su Amor mediante la fe en el Señor Jesucristo crucificado y resucitado.

Oremos. Señor Dios, dador de todo lo bueno, por favor concédenos mucha fe y confianza solo en ti, para que podamos soportar los cambios de esta vida. Te pedimos por la curación de los enfermos y el alivio de sus aflicciones. Te damos gracias por tu fidelidad, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.