Devotion on Matthew 18:1-20.

The one who uses power and control most effectively is the greatest in the perspective of the world. But Jesus taught us that a helpless child is the standard of greatness in the kingdom of heaven.

The one who is the most helpless, the weakest, the humblest, the most dependent on God, and the most reliant on Jesus is the greatest. As a result the one who is the most helpless comes under God’s protection. The helpless sheep who has strayed is the perfect candidate to obtain God’s grace.

At the moment when God the Holy Spirit works faith in us, He must take us back to infancy. For, we are all helpless to save ourselves. Therefore, we are all like helpless children who need rescuing. That is what the Holy Spirit does when He gives us the faith that relies on Jesus alone.

When we were at our most helpless, when we were dead in trespasses and sin, the Lord treated us as the greatest in the kingdom. He took on our weakness and died that we might live. He rose that we might have eternal life with Him forever. It is He who takes the most helpless and makes them the greatest in the kingdom of heaven.

Let us pray: Blessed Lord, You are the strength of the weak and the healing of the sick. O Lord, please deliver us from all kinds of pestilence. We implore you by your mercy to keep us in the true faith through this life and into the blessed rest of everlasting life. In the name of Jesus – the Name above all names – we pray. Amen.

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Meditar en Mateo 18:1-20

El que usa el poder y el control con mayor eficacia es el más grande desde la perspectiva de este mundo. Pero Jesús nos enseña que un niño indefenso es la norma de grandeza en el reino de los cielos.

El más indefenso, el más débil, el más humilde, el que mas confía en Dios y el más dependiente de Jesús este es el más grande. En consecuencia, el más indefenso queda bajo la protección de Dios. La indefensa oveja que se ha descarriado es la candidata perfecta para obtener de su gracia.

En el momento en que Dios el Espíritu Santo obra la fe en nosotros, debe llevarnos de regreso a la infancia. Todos somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos. Por lo tanto, todos somos como niños indefensos que necesitan ser rescatados. Eso es lo que hace el Espíritu Santo cuando nos da la fe que se basa únicamente en Jesús.

Cuando estábamos más desamparados, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, el Señor nos trató como a los más grandes del reino. El asumió nuestra debilidad y murió para que pudiéramos vivir. Resucitó para que tengamos vida eterna con Él para siempre. Él es quien toma a los más desamparados y los hace más grandes en el reino de los cielos.

Oremos: Bendito Señor, Tú eres la fuerza de los débiles y la curación de los enfermos. Oh Señor, por favor líbranos de todo tipo de pestilencias. Te rogamos que por tu misericordia nos preserves en la verdadera fe a través de esta vida y en el bendito descanso de la vida eterna, en el nombre de Jesus – nombre sobre todo nombre-oramos. Amén