Meditation on Matthew 20:1-16

Our culture has many ways of judging who is first: wealth, fame, beauty, and so forth. These things are no indication that people are first in God’s eyes, however. Jesus wants us to understand that many who seem to be the last in our culture’s standards may in fact be the first in the kingdom of heaven.

God continues to search the market place of this world looking for workers for His vineyard. The Holy Spirit may find workers in the market place early in the morning, when, as infants, He works faith in us through the Word combined with the water of Holy Baptism.

The Holy Spirit may find us and give us faith at the exhalation of our last breath before sun down. For, there are people who make death bed confessions, like the repentant thief on the cross. The Holy Spirit brings such people into the faith moments before death.

The point is that as long as it is day – as long as we are alive – it’s never too late for the Holy Spirit to bring us into God’s family. Don’t resist the Holy Spirit because you think you have plenty of time.

No matter when we receive this faith, we know that all the guilt of every sin is gone – taken away by the Son’s sacrifice on the cross. We know that by His resurrection and ascension, our Lord Jesus Christ has prepared a place for us. Whether our faith is old or young, we all receive the gift of life everlasting.

Let us pray: Almighty God, please forgive our sins as we forgive those who have sinned against us. Prepare us for the Day of Judgment. Give us contentment so that trusting in Your mercy we may delight in Your saving will. For, the last are made first by Your generosity and grace through Jesus Christ, our Lord. Amen

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Meditar en Mateo 20:1-16

Nuestra cultura tiene muchas formas de juzgar “quienes son los primeros” ya sea por: riqueza, fama, belleza, etc. Estas cosas NO indican que las personas sean los primeros a los ojos de Dios. Jesús quiere que entendamos que muchos que parecen ser los últimos en los estándares culturales pueden de hecho ser los primeros en el reino de los cielos.

Dios continúa buscando trabajadores para Su viña. El Espíritu Santo puede encontrar trabajadores temprano en la mañana como cuando somos bebés, obrando fe en nosotros a través de la Palabra combinada con el agua del Santo Bautismo.

El Espíritu Santo también puede encontrarnos y darnos fe en la exhalación del último aliento antes de que se ponga el sol. Como a las personas que hacen confesiones en el lecho de muerte, gente como el ladrón en la cruz arrepentido. El Espíritu Santo lleva a esas personas a la fe momentos antes de la muerte.

El punto es que mientras sea de día, mientras una persona esté viva, nunca es demasiado tarde para que el Espíritu Santo lo traiga a la familia de Dios. No se resista al Espíritu Santo porque crea que tiene mucho tiempo.

No importa cuándo recibamos esta fe, sabemos que toda la culpa de cada pecado se ha ido, fue quitada por el sacrificio del Hijo en la cruz. Sabemos que, por Su resurrección y ascensión, nuestro Señor Jesucristo ha preparado un lugar para nosotros. Ya sea que nuestra fe sea vieja o joven, todos recibimos el regalo de la vida eterna.

Oremos:
Señor Dios Todopoderoso. Por favor, perdona nuestros pecados así como nosotros perdonamos a nuestro deudores; Prepáranos para el Día del Juicio y danos gozo, para que confiando en Tu misericordia podamos deleitarnos en Tu voluntad salvadora donde los últimos son los primeros por Tu generosidad y gracia; a través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.