Meditation on Matthew 22:15-22

The question was designed to convince Jesus that there were only two answers: “Yes, it is lawful to pay taxes to Caesar,” or “No, it is not.”  But Jesus could look at their hearts and see the evil intentions they had toward Him. He came up with a third answer.

Jesus understood something that they did not.  God is in control of both civil authority and religious authority. Jesus tells us that seeing the image of Caesar on the coin teaches us to obey the laws of the land as part of our obedience to God.

In regard to what is God’s, Jesus also teaches us that by being bearers of God’s image as followers, we belong to him and that should be our greatest concern. We belong to Him because with his death, Jesus paid for the sin of the world. All our sins are paid in full thanks to His perfect love.

The religious delegation tried to trap Jesus between two false answers. Very often our own sinful flesh traps us between two false answers – false belief and despair.

False belief says, “I am good enough to get into heaven.”  Despair says, “I am not good enough to get into heaven.” If all I think about is what I can do for myself, then these are the only two possibilities. But a third way exists.

Jesus’ enemies decided that the only way to remove Jesus from the scene was to kill him. Then when Jesus died, the powers of sin, death, and the devil thought they had won.

They did not understand that the death of Jesus is really our greatest victory. For, it is through this victory that we receive forgiveness, life, and salvation. Jesus’ resurrection is the assurance that the work he did on the cross is the final victory.  

The coin in today’s Gospel had an image.  On the cross Jesus is the image of the invisible God.  In that image you see what the God of the universe has done to make you his own. Jesus provided a third way that leads to eternal life. 

Let us pray. Oh Lord of Wisdom help us to remain steadfast in faith, that we may endure to the day of Jesus’ second coming, so to live in His eternal presence and sing His praise without end; through Jesus Christ, our Lord. Amen.

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Meditar en Mateo 22:15-22

La pregunta fue diseñada para convencer a Jesús de que solo habían dos respuestas: “Sí, es lícito pagar impuestos al César” o “No, no lo es”.

Pero Jesús pudo mirar en sus corazones y ver la malicia que tenían hacia él. Y se le ocurrió una tercera respuesta. Jesús entendió algo mas, que ellos no pudieron entender, que Dios tiene el control tanto de la autoridad civil como de la autoridad religiosa.

Jesús nos dice que al ver la imagen del César en la moneda nos enseña a obedecer las leyes del país que es parte de nuestra obediencia a Dios.

Y también nos enseña que -lo que es de Dios- es que siendo portadores de su imagen como seguidores, le pertenecemos y esa debe ser nuestra mayor preocupación.

Le pertenecemos porque con su muerte, Jesús pagó por el pecado del mundo. Todos nuestros pecados son pagados plenamente gracias a Su perfecto amor.

Por su parte los religiosos trataron de atrapar a Jesús con las dos respuestas falsas. Muy a menudo, nuestra propia carne pecaminosa también presenta dos respuestas falsas: una creencia falsa y la desesperación.

La creencia falsa dice: “Soy lo suficientemente bueno para entrar al cielo”. La desesperación dice: “No soy lo suficientemente bueno para entrar al cielo”. Si sólo pensamos en lo que podemos hacer por nosotros mismos, estas son las únicas dos posibilidades pero existe un tercer camino.

De la misma manera, los enemigos de Jesus decidieron que la única forma de sacar a Jesús de la escena era matandolo. Cuando Jesús murió, los poderes del pecado, la muerte y el diablo pensaron que habían ganado.

No entendieron que la muerte de Jesús es su mayor victoria. Es por esta victoria que recibimos el perdón, la vida y la salvación. Su resurrección es la seguridad de que la obra que hizo en la cruz es la victoria final.

La moneda del Evangelio de hoy tenía una imagen. En la cruz Jesús es la imagen del Dios invisible. En esa imagen ves lo que el Dios del universo ha hecho para hacerte suyo. Jesús proporcionó un tercer camino que nos conduce a la vida eterna.

Oremos: Oh Señor Dios de la Sabiduria te pedimos que podamos permanecer firmes en la fe, y que podamos perseverar hasta el día de tu segunda venida para vivir en tu presencia eterna y cantarte alabanzas sin fin; a través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.