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Meditation on John 8:31-38

If Jesus tells us that He gives us the truth and that truth will free us, why do we deny the truth He gives us?

The problem is that the devil, the world, and even our own sinful natures want us to remain slaves to sin.  These forces hate us so much that they want to divide us up, one against the other.

As human beings, we have limited knowledge.  Our motives and desires often lead us away from the truth. Our society clouds the issue by telling us to trust our feelings. 

The people who heard Jesus’ words in today’s Gospel couldn’t handle the truth.  Jesus was concerned about something much more serious than the Roman occupation.  Jesus answered them, “Truly, truly, I say to you, everyone who commits sin is a slave to sin. 

We are sinful and deserve eternal punishment. If we will confess that even our very nature is sinful, then God has great comfort for us.

We hear that comfort that the Son of God Himself is the truth that sets us free. In John 14:6, Jesus said, “I am the way, and the truth, and the life. No one comes to the Father except through me.

The Son sets us free by becoming the truth heard from the cross, the true Word of forgiveness and of freedom. Jesus alone has carried that sin to the cross and offered the sacrifice that makes us free. 

That’s what reformation is all about – returning to the truth.  Because the forces of evil want to get us into a place where we can’t handle the truth, we must be in a state of continuous reformation, a state of continuously returning to the truth.

The Holy Spirit convicts us of sin and comforts us with the truth of Jesus Christ. When the Holy Spirit creates faith in our heart, we can understand the truth. 

Jesus said to the Jews who had believed in him, “you will know the truth, and the truth will set you free.” God’s motives are loving and true.  When God makes a statement it is the truth.

Let us pray: Almighty God and Father, we pray You to grant and teach us to live in contentment with Your will and in the freedom You alone supply so that we may serve You with all our being. We pray in the name of Jesus Christ, our Lord, who lives and reigns with You and the Holy Spirit, one God, now and forever. Amen.

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Meditar en Juan 8:31-38

Si Jesús nos dice que nos da la verdad y que esa verdad nos liberará, por qué sera que nos negamos a recibir esa verdad?

El problema esta en que el diablo, el mundo y nuestra propia naturaleza pecaminosa quieren que sigamos siendo esclavos del pecado. Estas fuerzas nos odian tanto, que quieren dividirnos, unos contra otros.

Como seres humanos, tenemos un conocimiento limitado. Nuestros motivos y deseos a menudo nos alejan de la verdad. Nuestra sociedad nubla el problema diciéndonos que confiemos en nuestros sentimientos.

Las personas que escucharon las palabras de Jesús en el Evangelio de hoy no pudieron soportar la verdad. Jesús estaba preocupado por algo mucho más serio que la ocupación romana. Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado.

Todos somos pecadores y merecemos el castigo eterno. Si confesamos que incluso nuestra propia naturaleza es pecaminosa, entonces Dios tiene un gran consuelo para nosotros.

El consuelo que recibimos es que El Hijo de Dios mismo es la verdad que nos libera. En Juan 14: 6, Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.

El Hijo nos libera convirtiéndose en la verdad escuchada en la cruz, la verdadera Palabra de perdón y libertad. Solo Jesús llevó ese pecado a la cruz y ofreció el sacrificio que nos hace libres.

De eso se trata la reforma de volver a la verdad. Debido a que las fuerzas del mal quieren llevarnos a un lugar donde no podamos manejar la verdad, debemos estar en un estado de reforma continuo, un estado de retorno continuo a la verdad.

El Espíritu Santo nos convence de pecado y nos consuela con la verdad de Jesucristo, cuando el Espíritu Santo crea fe en nuestro corazón, podemos entender la verdad.

Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: ” y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Los motivos de Dios son amorosos y verdaderos. Cuando Dios nos afirma algo, esa es la verdad.

Oremos: Dios Padre Todopoderoso, te rogamos que nos concedas y nos enseñes a vivir satisfechos con Tu voluntad y en la libertad que solo Tú nos brindas para servirte con todo nuestro ser; oramos esto en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.