Meditation on Luke 2:40-52 / 2 MIN READ / Spanish V. Below /
After three days Mary and Joseph found Jesus in the temple debating theology with the teachers. Like Mary and Joseph, we too take a long time searching for Jesus in the wrong places. We look among the things of this world.  We look to earthly security, wealth, power, and so forth.  
Jesus says, “I must be among the things of my Father.”  The things of His Father are the things His Father sent Him here to do: Taking our sin onto Himself; Carrying that sin to the cross; Dying in our place.  These are the things of the Father.  
The Holy Spirit must take us among the things of the Father.  He does this as we hear God’s Word and He uses that Word to produce faith in us and make us people of the Father. From there Jesus shows us our sin; the holy cross; the empty tomb and His resurrection. 
Jesus’s resurrection promises the people of the Father that they will rise to enjoy the things of the Father that the Son has earned for us. 
In today’s meditation, Jesus was exactly where He was supposed to be.  It was really Mary and Joseph who were lost.  In a similar way, we are also lost – lost in our trespasses and sins.  It is God who finds us and places us among the things of the Father.  
There the Holy Spirit works faith and makes us people of the Father.  Since Jesus said, “I must be about the things of my Father,” that means we are with Jesus.  That is exactly where we are supposed to be.  
In peace, let us pray to the Lord: In thanksgiving for the eternal Word made flesh and His dwelling among us, full of grace and truth.  Thank you for finding us and please always guide us to the things of the Father.  To the praise and the glory of your holy name Jesus. Amen

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Meditar en Lucas 2: 40-52 Después de tres días, María y José encontraron a Jesús en el templo debatiendo teología con los maestros. Como María y José, también nos tomamos mucho tiempo buscando a Jesús en los lugares equivocados. Buscamos entre las cosas de este mundo. Buscamos la seguridad terrenal, la riqueza, el poder, etc.
Jesús dice: “Es necesario que esté entre las cosas de mi Padre”. Las cosas de Su Padre son las cosas que Su Padre le envió a hacer aquí: Llevar nuestro pecado sobre Sí mismo; Llevando ese pecado a la cruz; Morir en nuestro lugar. Estas son las cosas del Padre. El Espíritu Santo debe llevarnos entre las cosas del Padre. Él hace esto cuando escuchamos la Palabra de Dios y usa esa Palabra para producir fe en nosotros y hacernos pueblo del Padre. Desde allí Jesús nos muestra nuestro pecado; la santa cruz; la tumba vacía y su resurrección. La resurrección de Jesús promete al pueblo del Padre que se levantará para disfrutar de las cosas del Padre que el Hijo se ha ganado para nosotros. En la meditación de hoy, Jesús estaba exactamente donde se suponía que debía estar. Realmente fueron María y José los que se perdieron. De manera similar, también estamos perdidos, perdidos en nuestras transgresiones y pecados. Es Dios quien nos encuentra y nos coloca entre las cosas del Padre. Allí el Espíritu Santo obra la fe y nos hace pueblo del Padre. Ya que Jesús dijo: “Debo ocuparme de las cosas de mi Padre”, eso significa que estamos con Jesús. Ahí es exactamente donde se supone que debemos estar.
En paz, oremos al Señor: En acción de gracias por el Verbo eterno hecho carne y su morada entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. Gracias por encontrarnos y por favor, guíanos siempre a las cosas del Padre. Para alabanza y gloria de tu santo nombre Jesús. Amén