Meditation on Mark 1:4-11 / 2 MIN READ / Spanish V. Below /

At Jesus’  baptism the heavens were open as the Triune God, Father, Son, and Holy Spirit brought heaven down to earth to unite heaven and earth to heal our relationship with Him.
The Law states, in Deuteronomy 6:5  “..You shall love the Lord your God with all your might..”  Nevertheless, we look for love from the gods of our own making. It is our pleasure and our desires that are at the center of our lives. 
The plan of God to restore our relationship with Him begins with Jesus’ journey when He became one of us, went to the cross, took away the sin of the world, with His resurrection demonstrated His power over death and earned salvation for us.
In Romans 6:4 it says: “We were therefore buried with him through baptism into death in order that, just as Christ was raised from the dead through the glory of the Father, we too may live a new life.”
Yes. It is through baptism that the Holy Spirit joined us to Christ Jesus. So God delights in us just as He delights in Jesus. In a world that long ago surrendered to sin, death, and the devil, there is one place where we receive the delight of God. That is where we are in union with Jesus who heard the Father say,  You are my beloved Son; with you I am well pleased. 
Do you live where Christ is? For God has put His name on you too. He put His name on you at baptism. Through baptism, Jesus is in union with you and you with Him. Because you are in Him and because He is the beloved son, you are also beloved. You are never alone. Jesus is in union with you in the water and at the cross and at the resurrection. You are in union with Christ into eternity.
Let us pray: Heavenly Father, You have revealed Your Son to us in the Jordan. So also You have revealed Your name and blessing to us in Holy Baptism. Please Grant that we may daily die to sin and rise to newness of life, living with joy as Your baptized children. To the power and the honor of your name, Jesus. Amen
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Devocional en Marcos 1: 4-11 En el bautismo de Jesús, los cielos se abrieron cuando -el Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo- trajo el cielo a la tierra para sanar nuestra relación con Él.
La Ley dice, en Deuteronomio 6: 5 “… Amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas …” Sin embargo, buscamos el amor de los dioses de nuestra propia creación. Es nuestro placer y nuestros deseos los que están en el centro de nuestras vidas.
El plan de Dios para restaurar nuestra relación con Él comienza con el viaje de Jesús cuando se convirtió en uno de nosotros, fue a la cruz, quitó el pecado del mundo, con Su resurrección demostró Su poder sobre la muerte y ganó la salvación para nosotros.
En Romanos 6: 4 dice: “Por tanto, fuimos sepultados con él por el bautismo en la muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, también nosotros podamos vivir una vida nueva”.
Si. Es a través del bautismo que el Espíritu Santo nos unió a Cristo Jesús. Así que Dios se deleita en nosotros así como se deleita en Jesús. En un mundo que hace mucho tiempo se rindió al pecado, la muerte y el diablo, hay un lugar donde recibimos el deleite de Dios. Ahí es donde estamos en unión con Jesús, quien escuchó al Padre decir: Tú eres mi Hijo amado; contigo estoy muy complacido.
Vives donde está Cristo? Porque Dios también te ha puesto su nombre. Él te puso su nombre en el bautismo. A través del bautismo, Jesús está en unión contigo y tú con Él. Porque estás en Él y porque Él es el hijo amado, también eres amado. Nunca estás solo. Jesús está en unión contigo en el agua, en la cruz y en la resurrección. Estás en unión con Cristo por la eternidad.
Oremos: Padre celestial, nos has revelado a tu Hijo en el Jordán. Así también nos has revelado tu nombre y tu bendición en el santo bautismo. Por favor, concédenos que podamos morir diariamente al pecado y resucitar a una vida nueva, viviendo con gozo como Tus hijos bautizados. Por el poder y el honor de tu nombre, Jesús. Amén