Meditation on Mark 1:21-28 / 2MIN READ / Spanish Below /
Today’s lesson tells us that Jesus’ teaching was of a higher authority through which we can remain firm in Him against all the deceptions of the devil, the world and our own flesh that lead us into sin.
In this passage a demon cried out knowing the authority of Jesus. Demons are evil angels. They were good when God created them, but they rebelled against their creator. They will forever be God’s enemies. They are, therefore, our enemies and want us to join with them in hell.
We need the authority of Christ every day, for demons still attack us. In many cases the demons’ strategy is worked out undercover. Demons tempt us with things that appear harmless, but lead us to rebellion against God. The temptation may even be fun and pleasurable. It might even be something that seems good, but leads us to a trap and slavery to sin.
Jesus’ expulsion of the demon was an early fight in the war that Jesus finished with His death and resurrection, through which He overcame sin, death, and the power of the devil.  With Jesus’ victory, our forgiveness and cleansing, is won.  He makes us His own so that we may live with Him forever in Heaven.
So, the authority of Jesus Christ comes to us as we hear the audible Word of God in our readings and preaching – as we hear the forgiving word of God in the absolution and in the sacraments. This is the full power and authority of the cross applied to you.
Look to the authority of Christ’s teaching. Believe in the Lord Jesus, and you will be saved.  It is by His authoritative teaching that you are safe from the attack of the evil one and have eternal life.  
Let us Pray: Our Faithful Lord. Truly, there is no God but You alone. From You and from Your Son, Jesus Christ, are all things. O Lord, our God, whose authority was made manifest in Christ, please lead us not into temptation, but deliver us from all evil. To you be the power now and forever, in Jesus Name. Amen.
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MEDITAR EN Marcos 1:21-28 La lección de hoy nos dice que la enseñanza de Jesús fue de una autoridad superior en la que podemos permanecer firmes en Él contra los engaños del diablo, el mundo y nuestra propia carne que quieren llevarnos hacia el pecado.
En este pasaje, un demonio clamó conociendo la autoridad de Jesús. Los demonios son ángeles malvados. Eran buenos cuando Dios los creó, pero se rebelaron contra su creador. Siempre serán enemigos de Dios y, por lo tanto, son nuestros enemigos y quieren que nos unamos al infierno con ellos.
Necesitamos la autoridad de Cristo todos los días porque los demonios todavía nos atacan. En muchos casos, la estrategia de los demonios funciona de forma encubierta. Los demonios nos tientan con cosas que parecen inofensivas y que nos llevan a la rebelión contra Dios.
La tentación puede parecer ser divertida y placentera. Incluso puede parecer buena, pero esto definitivamente nos lleva a una trampa y a su fin que es la esclavitud al pecado.
La expulsión del demonio por parte de Jesús fue una pelea temprana en la guerra que Jesús finalizó con Su muerte y resurrección que vencieron al pecado, la muerte y el poder del diablo. Con esto, se gana nuestra limpieza del pecado y perdón . Él nos hace suyos para que podamos vivir con él para siempre en el cielo.
Entonces, la autoridad de Jesucristo llega a nosotros cuando escuchamos la Palabra de Dios audible en nuestras lecturas y predicación… cuando escuchamos la palabra perdonadora de Dios en la absolución y en los sacramentos.
Este es el poder y autoridad de la cruz aplicado plenamente en tu vida.
Busca la autoridad de la enseñanza de Cristo. Cree en el Señor Jesús y serás salvo. Es por su enseñanza con autoridad que estás a salvo del ataque de la maldad y tienes vida eterna.
Oremos: Nuestro buen y fiel Señor. Verdaderamente, no hay más Dios que Tú. De ti y de tu Hijo Jesucristo son todas las cosas. Señor, Dios nuestro, cuya autoridad se manifestó en Cristo, te rogamos que no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Porque tuyo es el poder ahora y por siempre, en el Nombre de Jesús. Amén